“Disruptive”. El efecto rompedor de internet

Es difícil encontrar una traducción para la palabra “disruptive“. Por las connotaciones que tiene, me quedo con rompedor. Internet rompe los moldes en los sectores donde aterriza. Cambia los modelos de negocio y abre el proceso de creación destructiva del que hablaba Shumpeter en sus teorías.

La oferta siempre estuvo presente en internet. Empresas e inversores reaccionaron rápidamente a las aparentes oportunidades de venta y negocio que ofrecía este nuevo canal. Pero la demanda no. La cultura de la compra y la comunicación online entre usuarios ha tenido una implantación mucho más gradual. Y llegó la burbuja. Tanta oferta, y tan poca demanda. El efecto se propagó a lo largo de los años y negocios que sobre el papel eran viables, con expectativas favorables, han quebrado sistemáticamente, esencialmente por falta de demanda.

Sin embargo, en los últimos cuatro años, las cosas han cambiado. Internet, que era sinónimo de quiebra y burbuja, ha pasado a ser una variable de cambio radical. De alteraciones rompedoras. “Disruptive”. Pero en mi opinión, el factor de cambio no es internet, sino el relevo generacional. Nuevamente, la demanda. La tecnología siempre estuvo ahí y la oferta también. Faltaba una demanda potente para cerrar el círculo.

¿Dónde comienza ese relevo? ¿32? Pues 32. Las grandes cifras, esas cifras tan redondas, suelen ser fruto de especulaciones similares. Así que 32. Si la demanda potencial de un negocio online está por debajo de los 32, es un buen indicador de que existe mercado. Pero el año que viene serán 33, y el siguiente 34, y poco a poco el relevo generacional se irá propagando a sectores hasta ahora protegidos por falta de demanda de ese efecto rompedor.

Se trata además un crecimiento exponencial, porque se extiende por contagio gradualmente a las generaciones de más edad. Los baby boomers ya estamos tocados….Desconozco si el colectivo medio de usuarios de Facebook, Twitter, Linkedin o Google tiene menos de 32 años, pero todos tenemos ejemplos cerca de gente con más de 32 años que utilizan asiduamente estos servicios o leen noticias en Internet y no en papel. Porque cuando el uso de un producto virtual se generaliza, esa demanda desconfiada que ha provocado tantas quiebras a lo largo de estos años, comienza a confiar y entra en el juego.

Y ahora que hay demanda en determinados segmentos, falta el capital, que emigró hace años asustado del concepto Internet. Un concepto extraño eso de internet ¿Cómo es posible que empresas que introducían eficiencia en el mercado quebraran y quebraran? ¿Cómo es posible que sea tan difícil monetizar en internet? El capital riesgo todavía no lo ve claro (salvo honradas excepciones). Y tardará en regresar, como tardará en volver al sector inmobiliario después del batacazo. Pero regresará antes o después, y le seguirá una inversión de segundo nivel que facilitará las salidas al seed.

Mientras tanto, el número de ideas que aparecen el internet se multiplica. Miles de startups innovadores luchan por conseguir un trocito de esa demanda, arrebatando tiempo de permanencia a las grandes páginas centrales: facebook, Twitter, Linkedin, Google…

Las ideas innovadoras propagan ese efecto rompedor. Con y sin capital. Es la magia de Internet. Destruye, construye, y más tarde consolida gigantes con pies de barro, Googles y demás mitos, que se asientan sobre modelos de negocio y tecnologías muy básicas y con pocas barreras de entrada, sujetos a una demanda caprichosa que hoy está aquí y mañana allí…

Qué locura de sector…por eso es un lujo trabajar aquí, y hacerlo ahora.