El desolador panorama de la innovación en España: Una propuesta para avanzar sin Avanza

El panorama de la innovación en España es desolador. Según los últimos datos disponibles de la OCDE nos mantenemos en la cola de los países innovadores: Ocupamos la posición número 24 de gasto en I+D medido como porcentaje del PNB de un total de 33 países objeto de estudio; somos  el número 21 en número de investigadores por cada mil empleados de un total de 30 países objeto de estudio; y nos situamos en el número 24 de 29 países objeto de estudio en registros de patentes.

Por detrás sólo conseguimos superar a países como Estonia, Grecia, Eslovaquia, Polonia…

Buscando la raíz del problema

Un proyecto empresarial sea o no innovador debe ser rentable sin necesidad de  recurrir a subvenciones. Las subvenciones y créditos públicos tienen un papel que cumplir únicamente bajo tres circunstancias: Restricciones de crédito, ausencia de inversión privada y falta de proyectos innovadores

Y en España se cumplen las tres…Los bancos no dan crédito, porque se gastaron el dinero financiando vivienda, un producto de alto valor tecnológico. El capital riesgo español no quiere saber nada de tecnología. Busca empresas medianas que comprar y vender, pero no existe apenas venture para proyectos de base tecnológica. Por último, y lo que es más grave, todos queremos ser funcionarios o directores generales de empresas IBEX. No queremos crearnos un puesto de trabajo poniendo en marcha una idea innovadora.

Por tanto, hay argumentos para que exista presencia pública en el proceso de innovación. Triste es decirlo, porque jamás llegará a estar a la altura de las necesidades de una pequeña empresa ágil e innovadora. Pero las circunstancias del mercado imponen la presencia pública.

Si la Administración debe estar presente en el proceso de innovación, quizás nuestro enorme retraso se deba a que no gasta suficiente. Busco en la estadística para averiguar si ese es el motivo. Pero las mismas estadísticas de la OCDE me dicen lo contrario, al menos en  términos relativos, España está a la cabeza de los países que más gasto público dedican al I+D. En esta comparativa ocupamos el puesto 11 entre 32 países objeto de estudio.

Soprendente…tanto gasto y tan pocos resultados. Sólo se me ocurren dos explicaciones: o no gastamos bien, o se presupuesta, pero no se gasta. Nuevamente busco…y encuentro evidencias para ambos puntos.

Primer argumento: No gastamos bien

El Plan Avanza es un fondo de recursos para promoción de la sociedad de información.En su primera fase, el Plan Avanza ha movilizado 5.700 millones de euros. Se acaba de anunciar el lanzamiento de la segunda fase de este Plan. Mi búsqueda se dirige entonces a analizar en qué se han gastado esos millones, para conocer el detalle de proyectos e intentar valorar su efecto multiplicador.

Al fin y al cabo, en el microanálisis está la clave para saber si los proyectos que financiamos son o no productivos. Y aquí es donde me llevo la primera gran sorpresa…..la información que encuentro es parcial, insuficiente y perdida en extractos publicados por ayuntamientos y provincias. Aquíaquí, o aquí, se pueden ver algunos ejemplos.

Pero razono con lógica positiva, y pienso que a nivel de Administración central debe existir un detalle consolidado de proyectos y acciones financiadas por el Plan Avanza en su primera fase. Busco el documento, no lo encuentro, y contacto con el departamento de comunicación del Ministerio de Industria. Me atienden al segundo. Con la mayor diligencia. Y me dicen lo siguiente:

“No existe un listado completo como tal. Lo que hay que hacer es entrar en cada uno de los ejes de actuación (http://www.planavanza.es/LineasEstrategicas/AreasDeActuacion/Paginas/Ejes.aspx), que a su vez contiene diversas líneas. En el caso de que esa línea incluya convocatoria de ayudas, está colgada la resolución del BOE con el listado de beneficiarios”

Y desde mi ignorancia sobre análisis de proyectos, me pregunto: ¿Cómo se ha diseñado en Plan Avanza 2 si nadie dispone de un listado de acciones consolidado del Plan Avanza 1? ¿Qué seguimiento se ha realizado de los proyectos financiados con el Plan Avanza 1? ¿Es posible arrancar una fase 2 de un plan sin saber qué rentabilidad y resultados han conseguido la fase 1?

No sé si es que trabajar en una empresa me obliga a pensar en clave de resultados o me he perdido algún punto por el camino, pero me da la sensación de que la Administración Pública trabaja exclusivamente con grandes cifras de inversión y presume que de ellas algún resultado se habrá obtenido….

Los listados de proyectos que veo a nivel local no tienen buena pinta: Eventos para difusión de la sociedad de la información (creo que ya está difundida…), Exposición itinerante sobre sociedad de la información (te llevo la difusión hasta la puerta de tu casa…), Estudio, análisis y seguimiento del desarrollo de la Sociedad de la información en Aragón (pensaba que el observatorio de Red.es cubría esta función…). En fin, no puedo entrar a valorar nada, porque ni a nivel regional los datos son suficientes. Animo al lector a echar un vistazo a estos listados y que extraiga sus propias conclusiones.

Si no hay medios en la Administración para hacer seguimiento del Plan Avanza, se deben contratar fuera. Es poca cosa…1 o 2 millones de los 5.700 para contratar a una auditoría independiente que haga ese microanálisis. Aunque quizás llegar al Congreso con un informe de Mackinsey o Deloitte sobre resultados, en lugar de con una presentación de inversiones, no tendría tirón político….

Si nadie es capaz de argumentar en contra, estaríamos ante la primera explicación de la triste realidad de nuestra innovación. Hay un argumento para la presencia pública en la innovación, pero el presupuesto de inversión pública no se gasta bien.

Segundo argumento: El tumor de nuestra cultura empresarial

Desafortunadamente la mala gestión de los fondos no es suficiente para explicar la situación.  ¿Dónde están los proyectos innovadores? Busco….y vuelvo a encontrar evidencia de que es posible que tengamos un problema serio de demanda, puesto que los fondos destinados a I+D no se gastan en su totalidad. Normal, si como dicen las encuestas, todos queremos ser funcionarios.

Busco datos sobre número de startups de base tecnológica y encuentro que la Empresa Nacional de Innovación ha financiado, desde el año 2004 hasta 2011, 916 operaciones por importe de  310 millones de euros. No encuentro datos sobre la equivalencia entre operaciones y empresas beneficiarias, pero suponiendo una equivalencia uno a uno, sería un pobre resultado, si nos comparamos con un país como Israel, que  lanza todos los años 400 startups. Es el país con mayor densidad de startups per cápita del mundo y el primer país con mayor número de empresas cotizando en el NASDAQ detrás del propio Estados Unidos y Canadá. Y nosotros empeñados en hacer inversiones en ladrillo y ser funcionarios…

¿Y nuestras grandes empresas no invierten en I+D? Es irrelevante lo que hagan para el fondo del problema. Si invierten más, tendremos mejores cifras agregadas, pero también profundizaremos en un patrón industrial obsoleto basado en servicios. ¿Había algún Apple entre las 42 empresas reunidas recientemente con el Presidente del Gobierno y que representan a nuestra industria? Yo sólo vi empresas de servicios, que en su mayor parte, o tienen tarifas reguladas, o viven del presupuesto público. El cambio de patrón hacia una industria de base tecnológica pasa necesariamente por crear empresas desde cero, y no por azuzar a las de siempre para que inviertan más.

Una propuesta de solución desde el sector privado

Mi sensación es que la innovación y el cambio de cultura empresarial que necesita nuestro país son metas de largo, o muy largo plazo. Superan el ciclo político, porque se trata de cuestiones estructurales. Ningún político colgará una medalla en su ciclo electoral. Tampco inaugurará nada como consecuencia de un presupuesto de I+D bien gestionado (salvo un parque tecnológico…más ladrillo). Se trata, asimismo, de cuestiones poco tangibles de cara al electorado. De la no mejora, el ciudadano medio no se verá afectado en su día a día,  ni en su bienestar individual. Es algo similar al famoso 0,7% como objetivo de cooperación al desarrollo. En mi día a día, no me afecta. A mi estado de bienestar tampoco…por tanto, no es target para un partido político, ni prioridad en un proyecto económico.

Sin embargo, sí hay objetivos estructurales con poco calado electoral que prosperan y son atendidos por la Administración. Prosperan cuando son empujados por las empresas. Un ejemplo: la exportación. El ICEX atiende peticiones y negocia con las asociaciones sectoriales bajo el gran objetivo estructural de “favorecer la exportación”. Un objetivo poco comercial a nivel político, pero apoyado por las empresas.  El sector privado mueve sus intereses en la Administración a través de lobby. Cuando hay lobby, hay movimientos paralelos en la Administración.  Y la innovación y el cambio de cultura empresarial, también necesita de ese lobby si queremos que prospere.

No hay asociaciones empresariales que defiendan el nacimiento de startups de base tecnológica, porque esas empresas todavía no existen, y no se pueden asociar. Pero quizás sea  posible asociar a los proveedores de esas futuras empresas. Empresas que total o parcialmente hagan negocio con las empresas nacientes.  Creo que mi idea es un poco absurda. Sería como pensar que, como la natalidad está cayendo, deberíamos juntar a todos los proveedores de productos y servicios para la infancia en torno a una asociación que defendiera la familia numerosa….

Preocupado por una conclusión absurda, busco de nuevo….. y encuentro que en Estados Unidos, ese país que está allá arriba, arriba, arriba en la pirámide de resultados en las estadísticas de innovación,  se acaba de lanzar un proyecto similar: StartupAmerica. Y que en España sólo tenemos Iniciador, que vive del altruismo de unas pocas grandes empresas.

Sigo pensando y haciendo números…si hubiera 278 proveedores de startups dispuestos a pagar una módica cuota de 300 euros al mes, seríamos capaces de movilizar un presupuesto anual de 1 millón de euros con el que contratar un equipo de profesionales de primer nivel para crear una asociación en toda regla que defendiera el crecimiento de un mercado de nuevas empresas de base tecnológica.

Pienso en una asociación modélica en transparencia y con el objetivo de rentabilizar la cuota que pagan sus socios, con un equipo de gestores sujetos a sueldos variables en función de objetivos e indicadores de tamaño y crecimiento de mercado de sus asociados. En una Asociación con un servicio de estudios que fiscalice el uso fondos públicos en innovación y haga seguimiento de las inversiones públicas.

¿Misión imposible? ¿Objetivo absurdo? ¿Hay 278 proveedores de startups en España que puedan y quieran pagar esos 300 euros al mes? Lextrend sería el primero de sus socios fundadores. Si hay otras empresas que piensen como nosotros,  estamos abiertos a empujar en proyecto. Vale la pena intentarlo….